No me gusta ninguno de los nombres, flautas con pico hay muchas, podemos ser muy agrios con el sonido, incluso muy desagradables, más de un padre estará de acuerdo conmigo. De hecho existe un libro de Michael Vetter «il flauto dolce ed acervo» que apoya esto último.
Me gusta el nombre antiguo francés «flûte à neuf trous» flauta de nueve agujeros. El nombre inglés tampoco está mal, «recorder», problema, no hace alusión a que es una flauta y muchos traductores, traducción traición (hay muchos traductores magníficos, pero cuando encuentras al malo sufres), lo traducen por «la grabadora», en serio hablan de la grabadora en el siglo XVIII.
Son algunas de las que uso ya sea como docente o como intérprete.
Es mi parte de la colección más amplia, sin duda deformación profesional. Muchas son donaciones de padres cuyos hijos han acabado la enseñanza de dicho instrumento en el colegio y que no quieren volver a escucharla ni a verla. Otras son compra por alguna curiosidad que me llamó la atención. Incluso alguna me la he encontrado en los sitios más inverosímiles, ¿olvidos?, ¿perdidas?, ¿venganzas?…
Creo que es un instrumento lo suficientemente conocido como para no detenerme mucho en él. Hay suficiente información en muchos sitios para el que tenga más curiosidad que lo que aporte en este artículo.Tan sólo hablaré de alguna por cuestión sentimental o por curiosidad de cualquier tipo.

Me gusta esta combinación.


Esta también .

Primera flauta que tuve, tenía ocho años, se me rompió una semana antes de acabar el curso, me inventé un examen y toda una historia para que mi madre me comprara otra.
La pegué, pero no conseguí que sonará.

Mi segunda flauta, también se rompió, no intenté pegarla, ya sabía que no funcionaba y por aquel entonces tenía más.

Mi primera alto, por aquel entonces pensaba que al tener una llave sería de mejor calidad, a estas alturas pienso que las llaves son un mal necesario e intento evitarlas a toda costa, me gusta sentir el sonido en los dedos además de en la boca. Viva la sinestesia.


Flauta sopranino modificada para conseguir digitación británica. Una ex compañera de conservatorio decía que todos los instrumentistas de viento tenemos algo de fontaneros, me encanta la frase. Pilar si lees esto te la he robado, gracias.


Con esta quería la digitación Ganassi. No me gustan las flautas Ganassi, tuve una lesión y decidí trabajar con dicha digitación para superarla.
Sobre la flauta Ganassi decía mi colega Guillermo, «instrumento inventado en el siglo XX a partir de una tabla de digitación de un tratado del siglo XVI y que se utiliza mayormente para tocar música del siglo XVII, es decir, algo comparable a tocar los estudios sinfónicos de Schumann con un virginal midi» viva el purismo. Brillante Guillermo, como siempre.

Hablábamos de instrumentos midi, flauta de pico midi.

Con está flauta hice el grado elemental.

Esta acompañó a la anterior y también la usé en grado medio, incluso en el superior.

Con esta hice grado medio, entonces se llamaba así. Fue construida por Jesús Biedma, una pena que dejara de fabricar.

Con ésta acabe mis estudios.

Una ex compañera, profesora de clarinete, he olvidado su nombre, maldita manía de llamar a todas brujas ( bueno a todas no, a una alumna japonesa la llamó Mayoko, pequeña bruja, a otra, gallega, meiga y las alumnas de arpa las dejo elegir entre brujas o arpías) decía que ésta era la flauta de la Barbie. A muchas de mis mini brujas, alumnas niñas, les encanta, pero siempre digo que ni la vendo ni la presto y que no intenten robarla, está siempre vigilada por mi en persona.


Estas dos tienen una anécdota divertida. Me gusta la madera, la adoro, y por eso creo que debe de estar donde debe de estar, en los árboles, en los bosques o en manos de auténticos artistas. Desde hace años defiendo los materiales sintéticos en mi instrumento. La anécdota me reforzó en mi teoría.
La profesora de orquesta, Rosa, me pidió que tocara el cuarto concierto de Brandeburgo con los alumnos, mi respuesta fue; sería capaz de matar por tocar dicho concierto, afortunadamente no me pidió nada. Aparecí al ensayo con mi flauta de plástico morada, una persona, prefiero mantenerla en el anonimato, compañera y docente me recriminó por tocar con plástico y me rogó que tocara con madera, ésto se repitió en todos los ensayos, reconozco ser mala gente. El día de la audición llevé la segunda, ¿a qué parece madera?, respuesta de la persona en cuestión, «ya te vale, anda que no se nota», he dicho que parece madera, es plástico y de la misma marca que la morada.
Mi defensa de las flautas sintéticas llevó a que una alumna de viola, Rosa Lorenzo, en venganza de mis chistes de violas, dijera que yo era el único representante de viento plástico del conservatorio, y añadía, el único instrumento del conservatorio que se puede comprar en kioskos y papelerías. Sin rencor Rosa, cuento chistes de viola con todo mi humor y aún hoy río tus chistes sobre mi.


La anterior es otra flauta modificada, tiene digitación de punteiro de gaita, tiene una magnífica sensible en el agujero ocho. Me la modifico un alumno, lamento haber olvidado tu nombre, soy un desastre con los nombres.

Flauta pentáfona, no le veo ninguna ventaja, pero tuve curiosidad.
Las siguientes las tengo catalogadas como la galería de los horrores, por favor no compréis estas flautas a los niños, es la mejor manera de que acaben odiándola.




Esta por lo menos tiene la funda bonita.

La compré por la marca «Yamoha»?…


A está le faltan dos agujeros, también le falta el del pulgar. La persona que me la vendió me contó que ella sólo vendía que no sabía de flautas.

Lo peor de ésta es que me la regaló una alumna, prefiero no nombrar a la perpetradora, la compró en un mercadillo, ni siquiera la construyó ella.

Ésta la compré yo mismo en persona no recuerdo donde. Dice Cervantes, «en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…», yo si quiero acordarme, aunque sólo sea para no volver y para no recomendar ir. Está bien aumentar la galería de los horrores.

Esta es la más pequeña que tengo, en tamaño que no en edad.

Bueno, estás son más pequeñas, pero no son aptas para ser tocadas, son más bien juguetes o llaveros, me daba pena ponerlas allí.

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