Tiene muchos nombres, roncadora, roncador, pinkullo…
Se encuentran sobre todo en el departamento de La Libertad. Todas las que tengo provienen de allí.

Estas las compré en Cutervo, fui a esa ciudad solo por conocer a mi amigo Juan Oblitas, no me arrepiento, él me llevó a casa de un constructor, el taller estaba en una peluquería, quizás él o su mujer eran peluqueros y en los ratos libres construía flautas. Para los que reivindican los materiales naturales diré que cuando le pedí que tocara lo hizo con una flauta de PVC, por cierto, se acompañó con un triángulo, por lo que me explicaron en esa zona lo normal es tocar a duo, dos flautas, una con un triángulo y otra con un tambor.

Compradas en Cajamarca.

Compradas en Huaraz.

Comprada en Trujillo, Perú (hay tantos nombres repetidos en América que a veces necesito precisar). Se la compré a un intérprete que tocaba en la plaza, le pregunté dónde podía comprar una y me vendió la que estaba usando.

Ésta, donada por mi amigo Alberto Jambrina, tiene la particularidad de estar construida en madera. Está retocada por Javier Montes, vuelvo a incidir en los problemas de la madera, viaja mal, muy mal, los cambios de clima y los de humedad le afectan mucho.

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