Los europeos que llegaron a las provincias de ultramar llevaron consigo sus instrumentos, allí se reprodujeron con los materiales propios de aquellos lugares.

La mayoría las compré en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, o en los pueblos misionales de los alrededores, San Javier, San Ignacio de Velasco, Santa Ana, San Ignacio de Moxos… Todas éstas son de material sintético y una metálica.

Más flautas traveseras jesuíticas (nombre inventado por mi, las compré en los pueblos que fueron misiones jesuitas) podría también llamarlas chiquitanas, pero no todos los indios de las antiguas reducciones son chiquitanos. Todas éstas son caña excepto una que es madera. Muchas veces es necesario comprar instrumentos poco interesantes o que ya tengo repetidos, es la manera de acceder a otros que si me interesan, en muchas ocasiones no sirve de nada, pero a veces contactas con la persona adecuada, esto puede suponer comprar tres o cuatro.

Flauta nombrada en el párrafo anterior. La compré en un mercado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. La madera escogida es preciosa, pero el tornero no contó con el alabeo de la broca, conclusión, es cónica y no está afinada.

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