
Descubrí este instrumento por un video que me envió una amiga, Ana Robles, en dicho video una niñita cantaba en portugués una samba en la que nombraba a Rio de Janeiro.
Dado que en ese momento me encontraba en Brasil me dije; «a buscarlo». No hubo manera hasta que llegué a Belém, última etapa de mi viaje. La persona que lo vendía no me resultó agradable, probablemente problema mío, y el precio me pareció excesivo. Afortunadamente mi amigo Enrique Blanco lo había encontrado en una conocida empresa que vende por «infernet».
Resuelto el problema. Investigando descubrí que era un instrumento africano. Por cierto el precio la sexta parte de lo que me pedían en Brasil.
El día que llegó a mis manos había quedado con unos amigos y les mostré mi última adquisición, para mí sorpresa mi amiga Teresa Calado, portuguesa ella, lo conocía, había sido uno de los juguetes de su infancia. Hay que añadir que Teresa pasó parte de su infancia, hace poco de eso, en Mozambique.

Deja un comentario